Muy apreciado amigo:

He decidido escribirte un libro. Te lo voy a entregar capítulo por capítulo, casi como una serie de cartas. Pudieras preguntarte por qué yo haría tal cosa ya que, a lo mejor, no te conozco, (aunque es muy posible que en el momento que leas este libro ya nos hayamos presentado). El no conocerte hace más difícil  escribir estas líneas, ya que sin saber de ti, te estoy escribiendo algo muy personal y tratando contigo como con un íntimo amigo. No sé de tu trasfondo, tu edad, tu preparación académica, tu estado civil, ni aun si eres hombre o mujer. Pero, sí se algo importante de ti; se que te interesa saber algo más de nuestra iglesia y de nuestro Salvador.

A lo mejor eres un (o una) joven que creció en la iglesia. Ya sabes mucho de la Biblia y algo de las doctrinas que profesamos, y ahora quieres ser miembro de la iglesia en plena comunión, y, es muy posible que estés leyendo este libro como parte del proceso de hacerte miembro responsable de ella. Te felicito; espero que este libro te sea útil para hacer el repaso que necesitas y que te sea de provecho.

De la misma manera, es muy posible que no hayas crecido en la iglesia, o que tengas otro trasfondo religioso, y que apenas tuviste un conocimiento de la Biblia, de nuestra Iglesia y de nuestra doctrina. Ahora quieres saber más de estos temas antes de tomar una decisión sobre el asunto para que, cuando lo hagas, lo puedas hacer con toda inteligencia y convicción. Dejarás para otro tiempo la decisión de que si en el porvenir quieres ser miembro de nuestra iglesia o no. Respeto tu posición y de ninguna manera te voy a poner presión. La decisión es tuya para tomarse libremente.

También es muy posible que ya hayas decidido ser miembro de nuestra Iglesia, que estás convencido de la verdad del evangelio, tal como la Biblia lo presenta, pero sabes que debes saber más para tomar la responsabilidad de ser un miembro activo. Es posible también que sientas cierta urgencia. Por eso, nos esforzaremos para que el libro no sea demasiado largo.

El estudio de estas lecciones no es precisamente un requisito para ser miembro de la iglesia, pero la información que este libro te comunica sí es necesaria para que puedas tomar este paso. Y, si tomas este paso, debes hacerlo sabiendo las implicaciones y responsabilidades que este acto trae consigo.

También debo decirte que es casi seguro que estudiarás este libro en compañía de otras personas. Y estas personas serán de distintas edades y de diferentes enfoques. Los jóvenes que crecieron en la iglesia y saben mucho de ella y de la Biblia no deben menospreciar a los que son de más edad pero que no hayan tenido el privilegio de crecer en este ambiente. Por otro lado, los más maduros (de edad) no deben pensar que la jovialidad de los jóvenes muestra una falta de seriedad. Nadie debe molestarse por las preguntas o comentarios que  hagan las otras personas en la clase, ya que las experiencias de cada una son muy diferentes y el conocimiento que resulte del diálogo puede ser muy variable y provechoso. Después de todo, la iglesia de Cristo se compone de personas de todas las edades, de todas las clases sociales, y de todos los niveles económicos y académicos.

El tema organizador es la idea de “profesión de fe”. No es obligación, por supuesto, que los que lean este libro, o que tomen el curso, hagan su “profesión de fe”; solamente queremos decir que el libro está organizado en función de los que lo lean y lo estudien con este propósito. No es un tratado abstracto en teología; más bien es un manual para los que quieren tomar el paso que describimos con las palabras “hacer su profesión de fe “. Los temas están seleccionados y organizados para cumplir con este fin, pero también pueden servir para otros fines. Pueden ser útiles, por ejemplo, para cualquiera que quisiera hacer un  repaso de lo que cree, para refrescar su memoria en cuanto a las principales doctrinas de la fe cristiana y de la organización de la iglesia.

Cuando hablamos de “profesión de fe” tenemos que hablar de la fe. Si se va a profesar algo se debe saber lo que es esto que se va a afirmar. Por eso tenemos que enfocar nuestra atención sobre la fe misma y saber lo que realmente es.

G. Nyenhuis